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Maternidad y la Pérdida de la Identidad
La maternidad es una de las experiencias de vida más satisfactorias, pero a la vez desafiantes para cualquier mujer debido a los procesos fisiológicos, psíquicos y sociales/culturales que las madres atraviesan desde el embarazo.
Desde el periodo de gestación las madres atraviesan un proceso de construcción hacia su nueva etapa materna que es vivido como una crisis del ciclo vital (no solamente para la mujer sino para la familia en general, pero ese es otro tema) debido a que se genera un momento de desequilibrio y reorganización que en la mayoría de los casos se vive desde la vulnerabilidad, incertidumbre, confusión, etc. Cabe destacar que en este punto la intención no es minimizar la alegría, las sensaciones de esperanza e ilusión que también se ven involucrados en la etapa gestacional, pero es importante hacer hincapié en el proceso que la mujer experimenta en la transición: mujer-mamá.
En este sentido, fue justamente Dinora Pines (1972) médica psicoanalista quien identificó el embarazo como un punto de no retorno que la mujer vive como una crisis en búsqueda de la identidad femenina vislumbrándola como el fin de una unidad independiente y el inicio de la relación madre-hijo.
Una vez mencionado lo anterior, quiero señalarte que esta transición ocurre en tres dimensiones: fisiológica, psicológica/emocional y social.
- Fisiológica. Alude a los cambios cardiovasculares, gastrointestinales, pulmonares, renales, hematológicos, metabólicos, musculo-esqueléticos, dermatológicos, endocrinológicos e inmunitarios, etcétera que ocurren durante la gestación y el parto (Carmona, 2024).
- Psicológica/emocional. Corresponde a la experiencia subjetiva de cada madre, incluyendo emociones, creencias, expectativas, miedos, deseos y otros significados que se elaboran alrededor de la maternidad.
- Social. Se refiere a las influencias del entorno a través de las creencias y significados que están en constante evolución (histórico-contextual) que se apoyan en ideas alrededor de la mujer, las madres, la procreación y crianza (Molina, 2006).
Diversos autores concuerdan en que con el embarazo inicia un proceso de adaptación a una nueva realidad que se acompaña de cambios profundos e incluso la misma experiencia infantil y su relación con las figuras maternas pueden influir en la forma en que una mujer vive su propia maternidad (Benedeck y Rubenstein, 1942; Deutsch, 1947; Bibring y Valenstein, 1976; citado en Fernández-Lorenzo y Olza, 2020).
Durante esta transición implícita de todos estos cambios (fisiológicos, psicológicos y sociales) no es de extrañar que muchas mujeres lleguen a cuestionarse “¿Quién soy en este momento?, ¿Quién era yo antes de ser mamá?, o ¿En qué momento dejé de ser yo?”. Por ello, es importante entender que aún con la sensación de haber perdido una parte de sí misma no quiere decir que sea malo o “que tú estés mal”, sino reconocer que es un proceso de transformación y reconstrucción de la propia identidad.
Porque convertirte en mamá no es igual a dejar de ser mujer. Significa integrar una nueva versión de ti misma que se construye día a día. Además, es imposible universalizar la maternidad, ya que existen muchas formas de llegar a ella y de vivirla.
Date permiso de construirte sin prisa, sin compararte y sin exigirte tener todas las respuestas a preguntas que incluso todavía no te planteas.
La mujer que eras no desapareció; simplemente está aprendiendo a convivir con la madre que hoy eres.
Carmona, S. (2024). Neuromaternal: ¿Qué le pasa a mi cerebro durante el embarazo y la maternidad? Ediciones B.
Fernández-Lorenzo, P. y Olza, I. (2020). Psicología del embarazo. Editorial Síntesis. Molina, M. (2006). Transformaciones histórico culturales del concepto de maternidad y sus repercusiones en la identidad de la mujer. Psykhe; 15(2), p.p. 93-103.
